Luego de comentar con vari@s amig@s del caso, algunos me afirmaron que la gata aparecería y, efectivamente, así fue…
Anoche llegué al conjunto residencial preguntando por Marcolina (así se llama la gata) y nadie supo decirme algo de ella. Pensé que si a las 7 de la noche todavía no se sabía nada de ella, quizá había pasado algo malo. Y como este es el país de los rumores, el conserje (ese que les conté en el Post anterior que era de otro planeta) me dijo que había escuchado en la madrugada que alguien había botado algo en los cuartos de basura del conjunto residencial, que tal vez era la gata.
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Estoy verdaderamente consternado. Lo que ocurrió parece un cuento de ficción… pero no lo es. Anoche llegué a mi apartamento y la gata que vive en él desde que lo alquilamos (y que recibimos junto con los bienes del apto) me recibió, como de costumbre, maullando por su comida. Inmediatamente dejé mis cosas, fuí a la cocina a buscarle su alimento y yo me preparé una taza de cereal. La escuchaba comer mientras pensaba en 10 mil cosas.