En realidad no se por dónde empezar. Anoche estaba reunido con unas amigas españolas y una de ellas estaba molesta porque le robaron el teléfono móvil en el centro de Caracas.

Hablando de este evento, llegó el tema de la situación del país. Del tema de la situación del país pasamos al de los valores del venezolano. Y aquí empieza mi motivación por este escrito. Ellas se referían ya a estas alturas a Venezuela en el tono negativo, sacando lo peor del país y los venezolanos… y sentí que la sangre me empezaba a hervir.

Aunque trataban de hacer algunos comentarios en broma, siempre la broma terminaba en algo malo del país. Y sí, lamentablemente tenemos muchos defectos, lo reconozco. Que tenemos una delincuencia incontrolable, que los venezolanos mienten mucho (por aquello de ser más arrecho que el otro), que las reglas no se respetan, etc., etc., etc., todas estas verdades que ya sabemos y que no podemos ocultar.

Quiero aclarar en este punto que ellas son buenas amigas, que simplemente estaban sensibles por el robo, pero que quizá no midieron sus palabras. Obviamente están aquí desde hace un año o más y hasta novio venezolano tiene alguna de ellas. Las conozco desde hace tiempo y nunca habíamos tenido una discusión de este tipo.

Vuelvo al punto: CREO FIRMEMENTE en nuestras bondades, que son muchas (y que muchas veces nos creemos más perfectos de lo que somos), pero por sobre todo esto, está el espíritu alegre del venezolano. Ese que hace que los extranjeros se sientan felices acá y que muchas veces prefieran quedarse. El de abrirle los brazos y darle oportunidades a personas sin distingo de raza, religión y mucho menos nacionalidad (cosa que no ocurre en algunos países a los que migran los venezolanos).

La lista de cosas buenas es difícil de llenar… son tantas cosas, algunas de ellas indescriptibles, que se resumen en esas ganas que tenemos muchos de nosotros de vivir aquí, de seguir intentando todos los días, con nuestro trabajo, sacar el país adelante, más allá de los políticos y todas sus mierdas.

Alguna razón habrá para que tantas personas extranjeras se radiquen aquí. No se si será el clima, la comida, los paisajes. Pero lo que se, es que recordaba alguna vez una discusión parecida y donde algunos venezolanos en vez de sacar las cosas positivas del país, parecía que sentían pena de ser venezolanos. Y anoche pensaba en eso, en que el problema está en que no creemos en nosotros mismos.

Llegó otro venezolano en ese momento y le preguntaron ellas sobre qué cosas buenas podía decir de Venezuela y se quedó pensativo y no respondía. Yo mencioné algunas cosas que he dicho aquí y otras más, también algunos venezolanos importantes, pero creo que al final se me notaba lo que estaba sintiendo y se disculparon. Intentaron hablar de las cosas buenas del país, pero preferí irme de allí porque se que la conversación hubiera llegado al punto de decir cualquier barbaridad, tan hiriente que dañaría la amistad por siempre.

Hoy, más calmado, acepté las disculpas de una de ellas por el messenger. Le dije que el tema estaba cerrado y que lo olvidaramos. Pero sentí curiosidad y busqué en Google imagenes con la palabra "Venezuela" y luego por "España". Creo que sentí un poco de alivio al ver que los resultados por mi país fueron fotos de la Gran Sabana, El Salto Angel, la bandera, los indígenas, nuestras montañas y en ningún caso imágenes de guerra, de soldados en Kosovo o de nuestro ejército aliado con los nazis. Gracias a Dios somos todavía un poco inocentes y pacíficos para llegar a esos extremos.