Se juntan un sádico, un masoquista, un asesino, un necrofílico, un zoofílico y un piromaníaco y se sientan a conversar en el jardín del hospital neuropsiquiátrico.

Sin saber en qué ocupar su tiempo, el zoofílico dice:
-¿Y si nos cogemos ese gato?

Entonces el sádico se emociona y dice:
-¡Eso! ¡Vamos a cogernos al gato y después lo torturamos!

Dice el asesino:
-¡Vamos a cogernos al gato, a torturarlo y después lo matamos!

Dice el necrofílico:
-¡Vamos a cogernos ese gato, lo torturamos, lo matamos y después nos lo cogemos otra vez!

Dice el piromaníaco:
-¡Si! ¡Vamos a cogernos al gato, lo torturamos, lo matamos, nos lo volvemos a coger y luego lo quemamos!

Repentinamente hay un silencio… todos miran al masoquista que está callado y le preguntan:
-¡Ey! ¿Y tu no dices nada?

Y el masoquista dice: – ¡Miiaauu!